El Agua de Florida es uno de esos clásicos que llevan más de dos siglos en uso. Su fórmula, prácticamente igual desde 1808 y creada por Robert I. Murray, se ha mantenido porque funciona como un perfume fresco y muy versátil dentro de lo espiritual.
Se utiliza sobre todo para renovar la energía, ya sea en personas, espacios u objetos. Un poco en las manos para “despejar” el ambiente, unas gotas en el agua de limpieza de la casa o un toque en herramientas y amuletos para dejarlos neutros de nuevo.
También suele acompañar rituales, aperturas de caminos o trabajos en los que se busca claridad y ligereza energética.
En resumen: es un básico para quien quiere tener una herramienta sencilla, práctica y con tradición para limpiar, refrescar y mover la energía.
Botella de 200ml