La Oscuridad de las Redes Sociales

Brujería en redes sociales: viendo el drama esotérico mientras como palomitas

Hoy es uno de esos días en los que a una le da por reflexionar… (bueno, en mi caso es algo del día a día, para qué nos vamos a engañar…). Y me he dicho: ¿por qué no escribo mi segundo artículo del blog sobre algo que me parece entretenido pero, a la vez, me perturba? Sí, me refiero a las redes sociales y cómo se vive la brujería en redes sociales,

Mi tienda esotérica online y el reto de las redes

Cuando empecé a considerar la opción de montar una tienda online esotérica alternativa, ya sabía que, me gustara más o menos, tendría que estar en redes sociales y darla a conocer. ¿Cómo, si no, conseguiría que la gente llegara a ella? ¿Con el SEO de Google? Esto último ya no es tan sencillo.

Reconozco que, aunque utilizo mucho las redes sociales, las uso más para ver memes y vídeos que me hagan reír, y muy poco para publicar cosas personales. Si acaso, alguna reflexión filosófica de vez en cuando de esas que te vienen cuando el cerebro decide ponerse poético sin avisar.

Así que, de momento, lo único que he publicado son anuncios de la tienda: neutros, informativos y sin entrar en mis cosas personales. Lo justo para que el algoritmo sepa que existo… y ya.

Entrando en TikTok esotérico: luces y sombras

El caso es que, en cuanto entré en TikTok, lo primero que me empezó a aparecer, gracias al maravilloso algoritmo (tómese con un poco de sarcasmo), fueron vídeos de “brujitas” y “brujitos” hablando de sus creencias, sus rituales, sus prácticas… ¡Muchos puntos de vista, vaya!
Hasta aquí todo correcto, todo maravilloso y ¡que viva la libertad!

Pero luego llegó lo perturbador

Porque sí, la fiesta de lo bonito y sosegado duró poco. De repente empecé a ver vídeos donde se criticaban entre ellos o se metían con las creencias y las prácticas de los demás. Que si fulanito ha dicho que yo soy nosequé, que si menganito me responde y no tiene ni pajolera idea de lo que es la brujería, que si estas brujas modernas no saben lo que hacen, que si este ritual está mal hecho, que si se ha inventado un hechizo, que si la historia dice…
Vamos, un drama...

Hasta el punto de que algunos amenazan con tirar “mardisiones” si les tocas el "PIIII" (introducir aquí lo que consideréis).

¡Buenooooo, bueno! ¡¿Pero qué es esto?! ¡Por las barbas de Cristo! ¡BASTA!

Os juro que cada vez que empiezo a pasar vídeos sin ton ni son (sí, mal hecho, pero quien no haya pecado que tire la primera piedra), me entra un agobio brutal. ¡Cuánta negatividad! Como si la vida no viniera ya con complicaciones de serie…

Egos, dogmas y poca paciencia espiritual

Y es curioso también la cantidad de gente soberbia que he podido descubrir en este mundillo. Personas que creen tener la verdad absoluta sobre algo. Y ojo, que esto ya lo pude ver también en grupos de Facebook sobre libros, brujería y tarot. Recuerdo siempre ser ese punto disonante de los grupos: intentando mediar, calmar los humos y animando a respetar los puntos de vista de los demás sin señalar.

Parece que lo de respetar los puntos de vista y las prácticas de los demás no esté contemplado en el manual de instrucciones de cierta gente. Y, sinceramente, me resulta bastante triste. ¿Es que no podemos vivir y dejar vivir en paz? ¿Es que necesitamos sentirnos superiores imponiendo nuestra forma de pensar y hacer las cosas para respirar tranquilos?

Mirando desde la barrera: mi fase actual

Estoy todavía en esa fase de observar, como quien mira una piscina y piensa: “El agua está muy fría… A ver si me meto o si mejor me quedo en la toalla observando como se bañan los demás”.
Y claro, viendo las guerras mágicas que se montan algunos, pues a una le da respeto. Que digo yo: si así se ponen entre ellos, ¿cómo no voy a pensármelo dos veces antes de compartir algo más íntimo? ¡Si es que es normal!

Lo que me incomoda no es la crítica en sí, sino la energía que se genera alrededor. Ese ambiente de “yo sé más”, “mi tradición es la auténtica”, “lo tuyo no vale”.
Un concurso de egos disfrazado de espiritualidad. Y mira, no. Para concursos ya está Eurovisión (que por cierto, para el que no se haya enterado todavía, este año no participamos).

Por suerte, también hay gente maja

A pesar del ruido, también veo gente respetuosa, curiosa, que comparte desde la humildad y sin necesidad de demostrar nada. Y eso me devuelve la fe la humanidad.

Me recuerda que también hay un espacio para quienes queremos vivir la magia desde la calma, el respeto y, por qué no, con un poquito de sentido del humor.

Conclusión

Así que supongo que mi camino será el siguiente: ir entrando poco a poco, a mi ritmo, sin forzarme y sin sentir que tengo que encajar. Si un día me da por compartir algo personal, será porque me nace.

Al final, creo que cada camino espiritual es tan personal que nadie de fuera puede validarlo ni invalidarlo. Tu forma de vivir la magia, la intuición o la energía es tuya, y no necesitas el permiso de nadie para explorarla.
Que hablen, que discutan, que monten su show… tú sigue a lo tuyo.
La magia real no está en convencer al mundo, sino en escucharte a ti misma/o.

 

Si has llegado hasta el final de este post... ¿Qué te ha ayudado a no sentirte cohibida/o al compartir tu camino espiritual? Me encantaría leerte.

0 comentarios

Dejar un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.